Nacer es cambiar al mundo
Desde los remotos orígenes de la tierra, agrupaciones protéicas que empiezan a formar las bases para las primeras células. Células que se agrupan en organismos primitivos. Organismos de funciones básicas que cambiarán infinitas veces sus configuraciones hasta llegar a formar los organismos complejos que hoy conocemos en nuestra tierra. La vida es cambio constante.
Mas tarde, nuestros ancestros, luchando por su subsistencia, cambiarán al mundo una y mil veces más, desde lo pequeño y lo privado hasta las naciones y los pueblos. Se pugnarán luchas y nacerán revoluciones, el hombre común, invisible a la historia, participa cómo la pequena célula y las proteinas probioticas. Una evolución constante, una catastrofe, un nuevo nacimiento, una nueva evolución. La vida es dínamica y cambia consciente o inconcientemente.
Desde nuestros orígenes más remotos, como agrupaciones proteícas que se volverán células, estamos cambiando al mundo. Un mundo tan estático y fijo como inestable y cambiante. Desde que entramos en él le estamos cambiando: empezamos por cambiar los niveles hormonales de nuestra madre, por afincarnos en algún rincon del útero. Creamos un ambiente propicio para nuestra existencia, ponemos raíces, extraemos alimentos, nos vamos creando sin poner en ello mucha conciencia: nuestras células trabajan arduamente creando el ser que seremos. Nuestra madre se hincha, nuestro padre se pone nervioso. La gente alrededor se prepara, compra cosas de bebé, el mundo cambia, aunque sea tan solo en ese infinitesimal sector que se refiere a nuestra vida personal.
El mundo cambia, cuando un átomo cambia de lugar, pues después de este cambio ya no es el mismo mundo. Asi, resulta que cambiar al mundo pueda no ser tan difícil como parezca, puesto que un movimiento, un pensamiento, hace al mundo diferente del que era antes.
Con frecuencia hablamos de cambiar al mundo, pero este cambio no es el cambio repetitivo y coloquial al que estamos acostumbrados. El cambio que queremos es mucho mas profundo, casí onírico, donde el mundo se volvería en otra cosa. Y esta cosa en la que deseamos convertir el mundo es la idealización de un mundo perfecto, es el mundo donde quisieramos vivir, perfecto, paradisíaco, igualitario, indoloro, hermoso, inmortal.
Las reseñas sobre un mundo perfecto son variadas, tan variadas como las personas que las pueden imaginar. Los mundos antes del pecado, despues de la muerte, en el cielo, tras la resurrección, etc. , diferentes ideas como la utopía o la democracia, la revolución francesa o la ilustración.
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